MPR

Tipo: Obra nueva Unifamiliar
Año: 2024
Ubicación: Monte parnaso 179, Col. Lomas de chapultepec, Miguel Hidalgo, Ciudad de México.
Áreas: 434 m2
Proyecto: Yuri Zagorin Alazraki
Colaboradores: Jesse Méndez, Oscar Silva, Alejandra Mariscal y Lucas Cazares.
Fotografías: Rafael Gamo, Ana Paula Álvarez, Jaime Navarro.
La casa Kiki se ubica en la primera sección de las Lomas de Chapultepec, una colonia desarrollada a inicios del siglo XX, en la misma época que la Condesa se consolidaba como espacio céntrico dentro de la creciente mancha urbana.
Este proyecto se inicia en un contexto postpandemia, en una Ciudad de México con una crisis de planeación urbana, sobre una edificación preexistente, de 304 m², con un deterioro evidente, resultado de las modificaciones que se le habían hecho a lo largo de 90 años. Uno de los problemas principales fue la orientación ya que, desde su diseño original, no se consideró adecuadamente el asoleamiento sur.
Por parte de ZDA, la casa fue abordada como una preexistencia que debía ser adaptada, como si se tratara de una cueva en el costado de una montaña.
Así, la sala se transformó en un espacio para la preparación de alimentos, la cocina se convirtió en el comedor y este último en un estudio. Un anexo, que alojaba espacios de servicio, cochera y un taller de pintura —construido en un segundo momento—, fue demolido para dar lugar a un área de estar que optimiza el asoleamiento sur. Ya en la planta superior, las recámaras se reconfiguraron y se crearon dos amplias terrazas que fomentan la conexión con el exterior.
Uno de los elementos icónicos de la vivienda es el “torreón”, una articulación vertical con una escalera helicoidal de dimensiones poco cómodas. Éste se mantuvo como ancla al pasado de las casas californianas del Hollywood de los años veinte. Para destacar su presencia también al interior de la casa, se eliminaron muros alrededor. Con ello se generó una espacialidad fluida y se le dotó de visibilidad desde distintos puntos.
Por otro lado, adaptar esta casa a los requerimientos de 2025, implicó incorporar al diseño una “conciencia sustentable”. Es así que se incluyó un área de máquinas que ocupa 20% de la superficie total y alberga una cisterna de agua potable, un sistema de captación pluvial y un sistema de tratamiento de aguas negras. También se incluyó una rampa que funciona como estacionamiento techado. Entre las estrategias de eficiencia, se incrementó el aislamiento térmico, se instalaron calentadores de gas, paneles fotovoltaicos y vegetación para control solar.
La intervención incluyó el paisajismo y el diseño de interiores. Fue a partir de este último que se seleccionaron materiales —como mármol tundra, madera de roble y una paleta cromática— que aportan calidez y armonía.
Buscando fortalecer el vínculo entre la casa y su entorno, se obtuvo un gran resultado: una casa vieja lista para el futuro.










